El desafío
Convertir el auto de cualquiera en un espacio publicitario.
Changa conecta a marcas que buscan visibilidad en la calle con conductores que quieren sumar un ingreso. La idea es simple, pero el camino no: para sumarse hay que cargar datos personales, fotos y documentos del vehículo, una cuenta bancaria y, después, registrar cada recorrido.
Había que lograr que un modelo nuevo se entienda a la primera, que genere confianza al pedir tanta información y que manejar con la app abierta se vuelva un hábito.









